La cama de madera fue puesta en la sala de la casa, el cuerpo fue vestido con traje formal y se encuentra tapado con una sábana desde hace 2 días, reseñó Nataly Angulo de El Pitazo. En la vivienda habita el resto de la familia Molina: 3 adultos y 3 niños, quienes deben convivir con el olor putrefacto.
Desde la muerte de su pariente, las 6 personas duermen en el patio y evitan entrar a la casa para no contaminarse. “Ya voy pa’ tres días con el cuerpo de mi hijo aquí, ya lo quiero es que tenga su cristiana sepultura. El temor que tengo es que se nos explote”, dijo Giorgina Morales, madre de crianza de Molina Muñoz. Morales contó que Molina, quien sufría de síndrome de Down, visitó la Alcaldía de Maracaibo para pedir ayuda.
“En la Alcaldía nos dijeron que no había nadie que nos atendiera y que volvían a trabajar el 7 de enero”, afirmó.
Fuente: Maduradas.com
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